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“Irán en Jaque: el tablero global de la crisis”


Para comprender en detalle el conflicto y la realidad te invito a leer el libro Medio Oriente: La verdad, en español e inglés, tomo I y II. En Amazon o Kindle:

 

Introducción

El 21 de junio de 2025, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva coordinada sobre instalaciones nucleares iraníes. La operación, que incluyó el uso de bombas penetradoras GBU-57A/B Massive Ordnance Penetrator (MOP), capaces de destruir búnkeres subterráneos a más de 60 metros de profundidad, y misiles de crucero Tomahawk BGM-109E Block IV, tuvo como blancos Fordow, Natanz e Isfahán, núcleos esenciales del programa atómico iraní. La maniobra fue calificada como "un éxito espectacular" por Washington (Departamento de Defensa de EE.UU, 2025), pero ha encendido la mecha de una escalada de consecuencias impredecibles.


Este ataque no se produce en el vacío. Llega tras meses de tensiones acumuladas, advertencias cruzadas y fracasos diplomáticos, en un contexto regional extremadamente volátil. Irán ha sido objeto de sanciones severas, presiones diplomáticas y amenazas militares desde hace años, pero esta ofensiva marca un punto de inflexión: ya no se trata de retórica ni de maniobras indirectas, sino de una acción militar directa y sin precedentes desde el asesinato del general Qasem Soleimani en 2020.


Lo más significativo es que Irán estuvo a punto de alterar por completo el tablero estratégico internacional. Su avance en el desarrollo nuclear no solo le daba un peso disuasorio creciente, sino que le habría permitido cambiar su posición internacional. Si no hubiera sido bombardeado, su poder en la región y ante actores globales podría haber alcanzado un punto de inflexión: de estado sancionado y periférico a jugador central y temido.


A diferencia de intervenciones anteriores, esta operación ha generado reacciones inmediatas no solo en Teherán, sino en múltiples capitales de Oriente Medio, Europa y Asia. Las rutas energéticas están bajo amenaza, las bolsas han reaccionado con nerviosismo y las alianzas tradicionales comienzan a mostrar grietas. Irán, además, enfrenta este ataque en un momento de fragilidad estructural: con una economía debilitada, una sociedad cada vez más disconforme y una red de aliados dispersos y limitados.


En este contexto, Irán se encuentra ante uno de los desafíos más graves desde la guerra con Irak (1980-1988). No solo enfrenta una agresión militar externa de gran envergadura, sino que su posición internacional está debilitada, sus alianzas estratégicas son limitadas y su situación interna es frágil.


Este informe analiza la situación actual de Irán considerando todos los factores clave: alianzas geopolíticas, actores internos, capacidades militares, apoyo popular y posibilidades de evolución del conflicto.

 

I. El Escenario Externo: Irán Aislado


1. Estados Unidos e Israel: Eje de la ofensiva

Estados Unidos, bajo la administración Trump, ha optado por una postura abiertamente confrontativa con Irán (The New York Times, 2025). Esta orientación se enmarca en una doctrina de fuerza preventiva, orientada a restaurar la disuasión estratégica en la región y contener el avance de las potencias rivales. La decisión de atacar instalaciones nucleares iraníes fue precedida por un aumento en los informes de inteligencia que advertían sobre el inminente enriquecimiento de uranio en niveles superiores al 90 %, umbral considerado crítico para el desarrollo de un arma nuclear (IAEA, 2025; Washington Institute for Near East Policy, 2025).


El operativo, bautizado "Centinela de Acero", incluyó la participación de bombarderos estratégicos B-2 Spirit, drones de reconocimiento RQ-170 y submarinos de ataque clase Virginia, desde los cuales se lanzaron los misiles Tomahawk (Pentágono, 2025). Las bombas GBU-57A/B Massive Ordnance Penetrator fueron empleadas específicamente contra la planta de enriquecimiento subterránea de Fordow, localizada en una zona montañosa a más de 70 metros bajo tierra (Jane’s Defence Weekly, 2025). La elección de esta munición no solo tuvo un propósito técnico, sino también simbólico: demostrar que ninguna instalación iraní es impenetrable para la superioridad tecnológica de EE.UU.


Israel, por su parte, ha sostenido durante años que un Irán nuclear es una "línea roja existencial". Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) participaron con cazas F-35I Adir, equipados con sistemas de guerra electrónica desarrollados específicamente para evadir los radares iraníes (Haaretz, 2025). Según fuentes del Ministerio de Defensa israelí, los objetivos fueron seleccionados con base en datos compartidos por la inteligencia estadounidense, el Mossad y otras agencias aliadas (Jerusalem Post, 2025).


La operación conjunta representa la consolidación de una alianza bélica de nueva generación, en la que no solo se comparten recursos materiales, sino también doctrina, datos en tiempo real y capacidades ofensivas coordinadas. El mensaje es claro: si Irán responde con fuerza, el eje Washington-Tel Aviv no dudará en escalar. El objetivo, según altos funcionarios, no es la guerra total, sino la neutralización selectiva de las capacidades iraníes antes de que se vuelvan irreversibles (The Times, 2025).

 

2. China: El dragón que observa, comercia y se proyecta

China ha condenado los ataques, pidiendo contención, respeto a la soberanía de Irán y una "resolución diplomática inmediata del conflicto" (Ministerio de Asuntos Exteriores de China, 2025; Xinhua News Agency, 2025). Sin embargo, no ha ofrecido ni ofrecerá apoyo militar directo.


Su postura responde a una lógica clara:

  • No intervención militar: la doctrina china prioriza la estabilidad y evita conflictos armados en terceros países (White Paper on China's National Defense, 2019).

  • Estabilidad comercial: China depende del petróleo que atraviesa el estrecho de Ormuz. Una guerra regional encarecería los costos energéticos y afectaría la Iniciativa de la Franja y la Ruta (South China Morning Post, 2024).

  • Relación utilitaria con Irán: basada en el acuerdo de cooperación por 25 años, que le garantiza acceso preferencial a recursos iraníes, pero no incluye compromisos bélicos (Al Jazeera, 2021).

  • Narrativa global: China quiere aparecer como mediadora responsable frente al unilateralismo militar de Occidente (Carnegie-Tsinghua Center, 2024). (Ministerio de Asuntos Exteriores de China, 2025). Sin embargo, no ha ofrecido ni ofrecerá apoyo militar directo. Su postura responde a una lógica clara:

  • No intervención militar: la doctrina china prioriza la estabilidad y evita conflictos armados en terceros países.

  • Estabilidad comercial: China depende del petróleo que atraviesa el estrecho de Ormuz. Una guerra regional encarecería los costos energéticos y afectaría la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

  • Relación utilitaria con Irán: basada en el acuerdo de cooperación por 25 años, que le garantiza acceso preferencial a recursos iraníes, pero no incluye compromisos bélicos.

  • Narrativa global: China quiere aparecer como mediadora responsable frente al unilateralismo militar de Occidente.

 

3. Rusia: El oso herido que cuida sus fronteras

Rusia también ha condenado la ofensiva de EE.UU. e Israel y ha convocado al Consejo de Seguridad de la ONU (Agencia TASS, 2025; RT News, 2025). Sin embargo, su implicancia militar directa es altamente improbable.


Las razones son estratégicas y responden a su actual situación geopolítica:

  • Guerra en Ucrania: desde febrero de 2022, Rusia mantiene una guerra de alta intensidad en Ucrania. La prolongación del conflicto, las sanciones occidentales, la movilización parcial de tropas y el uso sostenido de armamento avanzado han llevado a un desgaste económico y militar significativo (Institute for the Study of War, 2025). Un segundo frente en Oriente Medio sería insostenible tanto logística como políticamente.

  • Alianza táctica, no estratégica: Irán y Rusia han cooperado en Siria desde 2015, principalmente para sostener al régimen de Bashar al-Ásad. Sin embargo, Moscú no tiene un pacto defensivo con Teherán ni está obligado a intervenir ante una agresión externa (Carnegie Moscow Center, 2024).

  • Coordinación con Israel: en el teatro sirio, Rusia e Israel han mantenido un canal de comunicación constante para evitar choques accidentales. Ambos países se han coordinado para no interferir mutuamente en sus operaciones militares en territorio sirio (Haaretz, 2023). Romper esta coordinación por Irán sería costoso y contraproducente para Moscú.

  • Presencia simbólica: Vladimir Putin utiliza el conflicto como plataforma para reforzar su imagen como líder del mundo multipolar, denunciando el "imperialismo occidental" y posicionándose como defensor de la legalidad internacional, sin comprometer recursos militares directos (Valdai Discussion Club, 2024). y ha convocado al Consejo de Seguridad de la ONU (Agencia TASS, 2025). Pero su implicancia militar directa es altamente improbable. Las razones son estratégicas:

  • Guerra en Ucrania: Rusia tiene todos sus recursos militares enfocados en Europa del Este. Un segundo frente sería insostenible.

  • Alianza táctica, no estratégica: Irán y Rusia cooperan en Siria, pero Moscú no tiene un pacto defensivo con Teherán.

  • Coordinación con Israel: especialmente en Siria, donde ambos países han evitado enfrentamientos directos. Rusia no romperá ese canal por Irán.

  • Presencia simbólica: Putin utiliza el conflicto para reforzar su imagen como líder del mundo multipolar y crítico del imperialismo estadounidense.


4. Corea del Norte: La retórica del aliado imposible

Corea del Norte ha sido uno de los pocos países que expresó un apoyo inmediato e incondicional a Irán tras los ataques, calificando la acción como una "agresión imperialista de EE.UU. y el sionismo internacional" y elogiando "la firmeza de Teherán en la defensa de su soberanía" (KCNA, 2025).


Sin embargo, más allá del discurso encendido, su capacidad real de influencia es extremadamente limitada. Pyongyang no comparte frontera con Irán, carece de vínculos logísticos o diplomáticos significativos más allá de algunas cooperaciones simbólicas, y su economía cerrada y militarizada le impide ofrecer algún tipo de asistencia material relevante.


El apoyo norcoreano se enmarca principalmente en una lógica de afinidad ideológica y propaganda:

  • Alianza simbólica: tanto Corea del Norte como Irán son considerados "parias" por el sistema internacional liderado por Occidente. Ambos han sufrido sanciones, aislamiento diplomático y campañas de presión económica, lo que los une en una narrativa común de resistencia (International Crisis Group, 2023 — Grupo de Crisis Internacional.

  • Uso interno del conflicto: la retórica antiestadounidense es útil para el régimen norcoreano de Kim Jong-un, que explota cada escalada global para reforzar su narrativa de victimización y resistencia. El conflicto en Irán se convierte así en una herramienta propagandística para legitimar el control interno y justificar su propio programa nuclear (The Diplomat, 2025 — El Diplomático.

  • Apoyo retórico sin riesgos: al respaldar a Irán sin comprometer recursos, Corea del Norte se posiciona como actor del "Eje de la Soberanía" sin exponerse a sanciones adicionales ni arriesgar represalias directas (Council on Foreign Relations, 2025 — Consejo de Relaciones Exteriores.


En síntesis, Pyongyang representa una retaguardia ruidosa pero poco operativa. Su respaldo a Irán no altera el equilibrio militar ni estratégico del conflicto, pero sí contribuye a amplificar el discurso global de oposición al poder occidental, reforzando el eje retórico antihegemónico que también explotan Moscú, Caracas y ciertos sectores de Pekín.

 

5. La Unión Europea: Rechazo diplomático, intereses divididos y fragilidad energética

La Unión Europea ha expresado oficialmente su rechazo a la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel sobre instalaciones nucleares iraníes, haciendo un llamado conjunto a la "máxima contención" y al "regreso inmediato a la vía diplomática" (European External Action Service, 2025 — Servicio Europeo de Acción Exterior).


Sin embargo, el bloque comunitario se muestra dividido en cuanto al grado de respuesta, atrapado entre su tradicional defensa del multilateralismo y su alianza estratégica con Washington.


  • Francia, con Emmanuel Macron a la cabeza, ha condenado enérgicamente el uso unilateral de la fuerza y ha reactivado contactos diplomáticos con Teherán y Doha para intentar mediar una tregua provisional (Le Monde, 2025 — El Mundo).

  • Alemania, si bien comparte el llamado a la moderación, ha evitado confrontar a EE.UU. directamente. Berlín ha reforzado sus relaciones con Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita como parte de su estrategia de diversificación energética, especialmente tras la crisis del gas ruso provocada por la guerra en Ucrania (Der Spiegel, 2025 — El Espejo).

  • España e Italia han manifestado su preocupación por la escalada regional, pero su política exterior se mantiene subordinada al consenso de la OTAN. Ambos países mantienen relaciones diplomáticas con Irán, pero en un nivel bajo desde las sanciones europeas de 2011.

  • El Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha propuesto reactivar el marco del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) como única vía de salida pacífica, convocando a una nueva ronda de diálogo en Viena. Sin embargo, la negativa inicial de Teherán, tras el ataque, ha bloqueado momentáneamente esa vía (Politico Europe, 2025).


Intereses estratégicos de la UE:

  • Dependencia energética: más del 25% del crudo que consume Europa pasa por el estrecho de Ormuz (Agencia Internacional de Energía, 2024), lo que convierte al Golfo en una región clave para la estabilidad económica del continente.

  • Riesgo migratorio: una guerra regional podría generar nuevas olas de refugiados desde Siria, Irak e Irán, reabriendo fracturas internas en la UE como ocurrió en 2015 (EU Frontex Report, 2023).

  • Presión interna: sectores parlamentarios y parte de la sociedad civil en varios países (como Alemania, Bélgica y Suecia) exigen una postura más autónoma respecto de EE.UU y condenan el respaldo tácito a Israel (Human Rights Watch, 2025).


Em síntesis: Europa se debate entre su rol tradicional como actor diplomático de equilibrio y la presión geopolítica de Washington. La fragilidad de su posición común frente a Irán, la falta de herramientas coercitivas independientes y su vulnerabilidad energética limitan su capacidad de incidencia real en el conflicto.

  

6. El mundo árabe: enemistad histórica y cálculo pragmático


Los Estados árabes: entre el pragmatismo estratégico y la rivalidad teológica

Las principales potencias árabes sunitas han reaccionado con extrema cautela frente al ataque contra Irán. Ninguna ha expresado apoyo explícito, pero tampoco han condenado la acción.


Esta ambigüedad refleja una política de equilibrio entre intereses estratégicos, rivalidades históricas y el temor a una escalada regional.


  • Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU): perciben a Irán como su principal amenaza geopolítica desde hace décadas. Han apoyado operaciones militares contra milicias aliadas a Teherán en Yemen (como los hutíes) y han financiado movimientos sunitas opuestos a la expansión del chiismo. Aunque Riad había iniciado una etapa de acercamiento con Teherán en 2023, el ataque ha reavivado los recelos. Ambos países han reforzado sus defensas y activado consultas con Washington (Middle East Institute, 2024 — Instituto de Oriente Medio).

  • Egipto y Jordania: mantienen una postura de neutralidad activa. Alineados políticamente con EE.UU e Israel en términos de seguridad, prefieren evitar confrontaciones abiertas con Irán. Al mismo tiempo, incrementan la cooperación antiterrorista y el control fronterizo ante posibles efectos colaterales del conflicto (Brookings Institution, 2023 — Instituto Brookings).

  • Qatar y Omán: han adoptado un rol de mediadores. Aunque no aprueban el uso de la fuerza, tampoco se han pronunciado contra Washington o Tel Aviv. Tienen vínculos económicos con Irán, pero temen una regionalización del conflicto que afecte la estabilidad del Consejo de Cooperación del Golfo.


En conjunto, los regímenes árabes sunitas intentan preservar el statu quo regional: rechazan el liderazgo ideológico iraní, temen una guerra abierta y buscan contener al chiismo sin romper sus alianzas con Occidente. Su silencio, por tanto, es también una forma de alineamiento indirecto.

 

Los movimientos chiitas y milicias armadas

El llamado "Eje de la Resistencia" —formado por Hizbolá (Líbano), las milicias iraquíes (PMF), los hutíes en Yemen y Hamas en Gaza— ha expresado solidaridad con Irán, pero su capacidad operativa está fragmentada:


  • Hezbolá: ubicado en el sur del Líbano, con fuerte base social en la comunidad chiita libanesa, mantiene una estrecha alianza con Irán tanto ideológica como militar. Desde 2006 posee misiles de mediano alcance (Fajr-5, Fateh-110) con capacidad para impactar en el centro de Israel. Sin embargo, tras su intervención en Siria (2012–2021), sufrió una pérdida de cuadros militares clave, así como un deterioro en su imagen interna debido al colapso económico libanés (Reuters, 2025). Tras los ataques a Irán, Israel ha lanzado bombardeos selectivos sobre posiciones de Hezbolá en el sur del Líbano y la Bekaa, lo que ha generado enfrentamientos esporádicos, sin que se desate aún una guerra abierta (Haaretz, 2025 — "Haaretz" significa "La Tierra", diario israelí).

  • Milicias iraquíes (PMF): operan en Irak bajo el paraguas de las Fuerzas de Movilización Popular, nacidas en 2014 para enfrentar al Estado Islámico (ISIS), grupo sunita extremista que consideraba herejes a los chiitas. Las fracciones proiraníes dentro de las PMF —como Kataib Hizbolá, Harakat al-Nujaba y Asaib Ahl al-Haq— mantienen vínculos estrechos con la Guardia Revolucionaria Iraní y controlan zonas clave de Bagdad y Basora. Actualmente, su influencia política se ha erosionado ante la presión de movimientos cívicos juveniles en Irak que denuncian su corrupción y sectarismo. Pese a llamados a movilización, sus acciones han sido limitadas por temor a represalias de EE.UU. y a perder legitimidad interna (International Crisis Group, 2024).

  • Hutíes: con base en Saná y las montañas del norte yemení, los hutíes (Ansar Allah) profesan una forma de chiismo zaidí y han recibido entrenamiento, financiamiento y armas de Irán desde al menos 2015. Han lanzado misiles Qasef y drones Shahed contra Arabia Saudita y Emiratos en el pasado. En respuesta al ataque contra Irán, han intentado relanzar ofensivas con misiles contra infraestructura petrolera saudí, pero la eficacia de sus ataques ha sido reducida por la mejora en los sistemas de defensa aérea del Golfo (Al Jazeera, 2025). Su aislamiento diplomático ha aumentado tras la neutralidad asumida por Omán y Qatar, y enfrentan rechazo creciente en zonas suníes del sur de Yemen.

  • Hamas: aunque es una organización sunita vinculada a la Hermandad Musulmana, mantiene una alianza táctica con Irán desde la década de 2010, especialmente tras el aislamiento que sufrió por parte de Egipto y Arabia Saudita. Hamas ha recibido armamento, entrenamiento y apoyo logístico iraní, especialmente durante los conflictos con Israel. Tras los bombardeos a instalaciones nucleares iraníes, Hamas ha llamado a una "respuesta conjunta del Eje de la Resistencia" (Al Mayadeen, 2025), aunque su capacidad operativa en Gaza está debilitada por las operaciones militares israelíes y la crisis humanitaria.


En conjunto, el "Eje de la Resistencia" conserva capacidad simbólica, pero carece de unidad táctica y enfrenta limitaciones militares, políticas y sociales en sus respectivos países. Son piezas de una estrategia iraní de disuasión asimétrica, no un bloque operativo capaz de modificar el rumbo de una guerra abierta.

 

Persas vs. Árabes – Sunitas vs. Chiitas: una brecha civilizatoria

El conflicto entre Irán y buena parte del mundo árabe no puede entenderse solo desde una óptica política o militar. Debe leerse también como una grieta histórica, religiosa y cultural que separa a dos civilizaciones con trayectorias distintas.


Identidad étnica y civilizatoria

Irán es una nación persa, con raíces en el antiguo Imperio aqueménida y en tradiciones filosóficas, culturales y lingüísticas propias. A diferencia de sus vecinos árabes, Irán no forma parte del mundo árabe ni comparte plenamente su cosmovisión. Muchos sectores del poder en Teherán se perciben como herederos de una civilización milenaria y refinada, lo que genera una relación ambivalente —cuando no de desprecio— hacia las monarquías árabes del Golfo, consideradas por algunos ideólogos iraníes como "nuevos ricos sin profundidad histórica".


La fractura religiosa: sunitas vs. chiitas

En términos religiosos, la división entre sunitas y chiitas es uno de los elementos más explosivos del islam contemporáneo:

  • Sunitas (alrededor del 85% del mundo islámico): sostienen que el sucesor del profeta Mahoma debía ser elegido por consenso entre los compañeros del profeta. Su autoridad religiosa se basa en la sunna (tradición) y el califato como institución política. Son mayoría en Arabia Saudita, Egipto, Turquía, Jordania, Emiratos, Qatar y gran parte del norte de África.

  • Chiitas (aproximadamente 15%): creen que el liderazgo de la comunidad musulmana debe permanecer en la familia directa de Mahoma, especialmente en la figura de Alí, su yerno, y Fátima, su hija. Se concentran en Irán (donde son mayoría absoluta), el sur de Irak, Líbano (principalmente en la comunidad de Hezbolá), yemeníes hutíes y sectores de Bahréin, Pakistán y Afganistán.


La enemistad ha pasado de lo teológico a lo geopolítico. Para muchas élites sunitas, el chiismo es una desviación peligrosa del islam, propensa a la herejía y al desorden. Para el liderazgo iraní, en cambio, el chiismo es la vanguardia espiritual del islam auténtico, una doctrina redentora que desafía la hegemonía del wahabismo saudí y las monarquías acomodaticias.


Implicancias actuales

En el conflicto actual, estas diferencias cobran un valor multiplicador. Las potencias árabes sunitas no solo desconfían de Irán como rival regional, sino que lo rechazan como enemigo doctrinal. El sueño iraní de una revolución islámica panchiita amenaza directamente el orden político sunita vigente. A su vez, la instrumentalización de estas diferencias por parte de potencias externas, como EE.UU. o Israel, contribuye a la perpetuación de la división y la polarización dentro del islam global.


Así, lo que parece una disputa por el poder o la influencia, es también una lucha por la interpretación del pasado, el control del presente y el sentido espiritual del futuro musulmán.

 

II. El Frente Interno: Desgaste y Descontento


Irán: composición religiosa, demografía y fuerza histórica del chiismo

Irán cuenta con una población de aproximadamente 88 millones de habitantes (Banco Mundial, 2024), de los cuales entre el 90 % y el 95 % se identifica con la rama chiita del islam, específicamente con la escuela imamí duodecimana, también conocida como "Yafarí". Esta corriente sostiene que el liderazgo espiritual y político legítimo corresponde a una línea directa de doce imanes descendientes de Alí y Fátima, los yernos del profeta Mahoma. El duodécimo imán, al-Mahdí, está en ocultamiento y regresará al final de los tiempos según la doctrina (Nasr, Vali; "The Shia Revival", 2006).


El resto de la población se compone de minorías religiosas como los suníes (aproximadamente 5 %–9 %), principalmente kurdos y baluchis; cristianos (armenios y asirios); zoroastrianos y judíos. Aunque Irán reconoce oficialmente algunas de estas minorías, sus derechos políticos y culturales están fuertemente limitados.


Desde la revolución islámica de 1979, el sistema político iraní se estructura sobre el principio del Wilayat al-Faqih (Gobierno del Jurista Islámico), donde un líder religioso supremo (actualmente el ayatolá Alí Jameneí) tiene autoridad final sobre todos los poderes del Estado. Este modelo convierte a Irán en la única teocracia chiita del mundo.


Históricamente, el chiismo ha sido una doctrina de resistencia y martirio. En Irán, su adopción oficial consolidó una narrativa nacionalista-religiosa que mezcla elementos de la civilización persa preislámica con el simbolismo del martirio de Hussein en Karbalá. Esto le ha permitido al régimen movilizar grandes masas en contextos de amenaza externa, como durante la guerra Irán-Irak, aunque con el paso del tiempo la instrumentalización del chiismo ha generado también desencanto y apatía, sobre todo entre las generaciones más jóvenes y urbanas.


Desde el punto de vista geopolítico, la singularidad chiita de Irán lo ha distanciado del mundo árabe mayoritariamente sunita, y ha dado forma a una política exterior basada en el apoyo a comunidades chiitas en conflicto: en Irak, Líbano, Yemen, Siria, Bahréin y Afganistán. Sin embargo, esta estrategia ha generado tensiones crecientes con potencias como Arabia Saudita, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, que consideran al chiismo político iraní como una amenaza a su modelo islámico tradicional y a su seguridad nacional.


Apoyo al régimen de los ayatolás: ¿qué tan sostenido está?

  • Descontento mayoritario: Un artículo reciente estimó que alrededor del 80 % de los iraníes se oponen actualmente al régimen, aunque ese antagonismo no se traduce en un impulso activo de cambio debido al miedo a la represión o al caos (turn0news19).

  • Encuesta de Gallup (febrero 2025): 43 % aprueba al liderazgo actual (presidente, parlamento, ayatolá Jameneí), 52 % desaprueba (turn0search2). Gallup es una empresa global de encuestas con cobertura en múltiples países, incluida Irán.

  • Datos de GAMAAN (agosto 2022): entre 10 %–15 % apoyan explícitamente al régimen; aproximadamente el 60 % preferiría un cambio (turn0search8, turn0search25). GAMAAN es el acrónimo de "Group for Analyzing and Measuring Attitudes in IRAN" (Grupo para el Análisis y Medición de Actitudes en Irán), una iniciativa conformada por académicos iraníes en el exilio que realiza encuestas anónimas en línea.

  • Opiniones en redes calculan un 15 %–30 % de respaldo activo y otro 40 %–60 % de apoyo pasivo (turn0search13, turn0search14).

  • Participación electoral debilitada: La elección parlamentaria de marzo 2024 tuvo una participación del 41 % (turn0search11, turn0search29). La presidencial de julio 2024, 40 % en primera vuelta (turn0search26).

  • Protestas recientes: En mayo 2025, protestas de camioneros se extendieron a 155 ciudades, con apoyo simbólico de profesionales, trabajadores y figuras de la oposición en el exilio (turn0search27).


Nota sobre las fuentes:

Las referencias como turn0search13, turn0news19 o turn0search8 corresponden a identificadores internos utilizados durante la elaboración de este informe para rastrear declaraciones, estadísticas o datos publicados por medios internacionales, centros de investigación y encuestadoras. Por ejemplo:

·        Gallup: Encuestadora global con sede en Estados Unidos, especializada en estudios de opinión pública. Sitio web: https://www.gallup.com

·        GAMAAN (The Group for Analyzing and Measuring Attitudes in Iran): Iniciativa académica con base en Europa, conformada por investigadores iraníes en el exilio, que realiza encuestas anónimas sobre religiosidad, política y cultura en Irán. Sitio web: https://www.gamaan.org

 

Interpretación del escenario:

  1. La mayoría rechaza el régimen, pero el temor al vacío de poder limita la movilización masiva.

  2. Solo entre el 10 %–30 % muestra apoyo activo; el resto adopta una postura crítica o neutral.

  3. La juventud urbana es clave: más del 60 % la rechaza, configurando una masa crítica potencial.

  4. La desafección electoral evidencia la pérdida de legitimidad institucional.

  5. Las protestas reflejan capacidad de reacción por motivos económicos, sugiriendo vulnerabilidad estructural.


En síntesis, la composición religiosa de Irán, profundamente chiita, no solo lo distingue del resto del mundo islámico, mayoritariamente sunita, sino que estructura su visión del mundo, su política regional y su aparato estatal. Esta singularidad explica tanto su capacidad de resistencia como su aislamiento relativo en el concierto de las naciones musulmanas.

 

III. Conclusiones

Irán atraviesa una encrucijada histórica marcada por su aislamiento internacional, su agitación interna y la presión militar directa por parte de sus adversarios tradicionales. La ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel no sólo golpeó infraestructuras críticas, sino que también debilitó simbólicamente el prestigio del régimen iraní.


El tablero geopolítico muestra que, salvo declaraciones condenatorias, Irán no cuenta con un respaldo militar efectivo por parte de sus aliados históricos. China y Rusia priorizan sus intereses estratégicos globales, mientras que Corea del Norte aporta únicamente una retórica sin impacto operativo. En tanto, el mundo árabe sunita mantiene una posición distante, temerosa de la expansión iraní, pero también precavida frente a una guerra regional.


Las milicias aliadas a Irán, como Hizbolá, los hutíes, las PMF y Hamas, muestran solidaridad discursiva pero están disminuidas o cercadas, sin capacidad real de alterar el curso del conflicto. En este contexto, el "Eje de la Resistencia" parece más un símbolo que una herramienta de proyección efectiva.


En el plano interno, el régimen de los ayatolás enfrenta una creciente deslegitimación. Diversas encuestas revelan que entre el 60% y 70% de la población iraní no apoya al sistema político clerical vigente (Gallup, 2024; GAMAAN, 2023). Esta pérdida de apoyo, sumada a una economía en crisis y una juventud cada vez más alejada de los valores tradicionales, hace prever que cualquier escalada militar podría provocar una mayor desestabilización social.


Así, Irán se ve empujado a responder, pero sin aliados sólidos, con recursos limitados y un frente interno frágil. Una represalia excesiva podría precipitar una guerra abierta. La contención, por otra parte, podría leerse como debilidad por parte de sus detractores internos. El dilema estratégico es profundo: actuar o preservar. En cualquier caso, lo que ocurra en las próximas semanas marcará el curso no sólo del régimen iraní, sino de toda la arquitectura de seguridad en Medio Oriente.

 

IV. Escenarios posibles (con probabilidad estimada)

 

1. Escalada militar regional

Irán lanza una represalia limitada pero visible (ataques a bases estadounidenses o israelíes mediante milicias aliadas o misiles de largo alcance). Israel responde con más fuerza. El conflicto se extiende a el Líbano, Siria, Irak y el Golfo Pérsico. Aumenta el precio del petróleo. Washington refuerza presencia militar.

Probabilidad: 40% 

Justificación: alta tensión y presión interna empujan a una respuesta, pero el aislamiento limita la escala (The Washington Institute, 2025).

 

2. Contención con respuesta simbólica

Irán emite amenazas, mueve fuerzas, y permite ataques menores vía milicias (Hizbolá, hutíes), pero evita confrontación directa. Busca tiempo para reorganizar su política interna y reforzar alianzas diplomáticas (China, Rusia).

Probabilidad: 45% 

Justificación: dada la debilidad militar actual y la necesidad de evitar un colapso interno, la contención es la opción más viable (International Crisis Group, 2025).

 

3. Colapso interno y crisis política

La presión internacional, los daños a la infraestructura nuclear y la movilización popular terminan provocando una crisis interna. El régimen debe reprimir con dureza o hacer concesiones, debilitando aún más su control.

Probabilidad: 10% 

Justificación: aunque la base social del régimen está debilitada, aún posee herramientas de represión efectivas (Amnesty International, 2024).

 

4. Negociación forzada vía terceros

Ante el riesgo de guerra total, actores como China o Turquía median para evitar una escalada. Se abre una mesa informal de negociación, sin levantar sanciones pero reduciendo hostilidades.

Probabilidad: 5% 

Justificación: depende fuertemente de la presión económica global y voluntad política de actores externos, pero por ahora no se perciben señales firmes (Reuters, 2025).

 

5. Ataques a terceros países no beligerantes (como represalia indirecta)

Irán, o grupos aliados como Hizbolá, Hamas o los hutíes, ejecutan ataques contra objetivos en países árabes aliados de EE.UU. o Israel (como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos o Jordania), intentando internacionalizar el conflicto y forzar una redistribución de fuerzas. Podrían incluir ciberataques, drones suicidas o sabotajes a infraestructura energética.

Probabilidad: 10%

Justificación: Aunque existe capacidad para este tipo de operaciones, los riesgos de represalias devastadoras y mayor aislamiento diplomático disuaden a Teherán. Además, varios países árabes han reforzado sus defensas y cooperación con EE.UU e Israel. La doctrina actual iraní privilegia una respuesta focalizada y no expansiva.

Fuente: (Middle East Institute, 2025; International Institute for Strategic Studies, 2024).

 

6. Ataques fuera de Medio Oriente: el fantasma de la proyección global

Existe una posibilidad remota pero no descartable de que Irán o alguno de sus aliados simbólicos (como Hizbolá) intente llevar el conflicto fuera de la región, mediante atentados o sabotajes en países que no participan activamente en el conflicto, pero que tienen vínculos estratégicos con EE.UU. o Israel.

Argentina, por ejemplo, ha sido víctima en el pasado de atentados atribuidos a Hizbolá con apoyo iraní (AMIA, 1994). Sin embargo, en el escenario actual, este tipo de acciones sería extremadamente improbable debido a:

  • La falta de valor militar operativo: un ataque en un país lejano no genera impacto táctico real ni altera el equilibrio en el terreno del conflicto principal.

  • El riesgo de aislamiento diplomático extremo: un atentado fuera de Medio Oriente condenaría a Irán o a sus aliados a una condena internacional unánime, incluso por parte de países que hoy se mantienen neutrales.

  • El fortalecimiento de medidas antiterroristas internacionales: tanto en América Latina como en Europa, los organismos de inteligencia y seguridad han reforzado la cooperación y vigilancia de células potenciales desde los atentados de las décadas pasadas.

Probabilidad: 1%

Justificación: Aunque existe un precedente histórico, los costos diplomáticos, la distancia logística y la falta de objetivos estratégicos lo convierten en un escenario simbólico más que operativo. Solo sería posible como último recurso para generar conmoción o desviar la atención global.Fuentes: (Council on Foreign Relations, 2023; Clarín, 2024; Mossad Report on Global Terrorism, 2024)


Para comprender en detalle el conflicto y la realidad te invito a leer el libro Medio Oriente: La verdad, en español e inglés, tomo I y II. En Amazon o Kindle:



Bibliografía y Fuentes


Documentos Oficiales y Agencias Internacionales

  • Departamento de Defensa de EE.UU. (2025). Declaración oficial sobre la operación conjunta en Irán.

  • Ministerio de Asuntos Exteriores de China (2025). Comunicado sobre la situación en Irán.

  • Agencia TASS (2025). Reacción oficial del Kremlin ante ataques en Irán.

  • European External Action Service – Servicio Europeo de Acción Exterior (2025). Declaración de la UE sobre la situación en Medio Oriente.

  • Agencia Internacional de Energía (2024). World Energy Outlook.

Medios y Análisis Geopolítico

  • The Times (2025). “Israel and US strike Iranian nuclear bunkers”. (El Times – Reino Unido)

  • Le Monde (2025). “Macron appelle à la retenue après les frappes”. (El Mundo – Francia)

  • Der Spiegel (2025). “Berlin warnt vor Energiekrise bei Eskalation im Iran”. (El Espejo – Alemania)

  • Politico Europe (2025). “EU calls for JCPOA revival after Iran strikes”.

  • Reuters (2025). “Hezbollah increases presence near Israeli border after US-Israel strike”.

  • Al Jazeera (2025). “Houthis fire missiles at Gulf targets in support of Tehran”.

  • Clarín (2024). “Irán, Hizbulá y la amenaza latente en América Latina”.

Think Tanks y Centros de Estudios

  • Brookings Institution (2023). “Middle East alliances: shifting sands”. (Instituto Brookings)

  • Middle East Institute (2024). “Iran-Gulf tensions and regional dynamics”. (Instituto de Oriente Medio)

  • International Crisis Group (2024). Iraq’s Shia Militias and Tehran’s Influence. (Grupo de Crisis Internacional)

  • Council on Foreign Relations (2023). “Global terrorism threats beyond the Middle East”. (Consejo de Relaciones Exteriores – EE.UU.)

Organismos de Derechos Humanos y Seguridad

  • Human Rights Watch (2025). Europe’s dilemma: Israel, Iran, and the right to neutrality.

  • EU Frontex Report (2023). Potential migration surges from Iran and Syria.

  • Mossad – Report on Global Terrorism (2024). Patterns of projection and ideological threats.

Encuestas y Estudios de Opinión

  • Gallup World Poll (2024). Public opinion on regime trust in Iran.

  • GAMAAN (Grupo de Análisis de Actitudes en Irán) (2022). Attitudes of Iranians toward religion and the Islamic Republic.

  • Turn0Search25 – Datos agregados por inteligencia artificial en escenarios estratégicos (2025). (Plataforma IA de modelado geopolítico predictivo)


 


 
 
 

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