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Mariquita Sánchez de Thompson: La Madre de la Patria y Pionera del Feminismo en Argentina

 

Mariquita, la Mirtha Legrand del 1800

Mariquita Sánchez de Thompson es una figura clave en la historia argentina, aunque su nombre aún genera preguntas entre aquellos que desconocen su verdadero legado. Su influencia va mucho más allá de haber entonado el himno nacional por primera vez o de haber sido la anfitriona de tertulias en Buenos Aires. Mariquita fue una mujer adelantada a su época, una pionera intelectual y política, cuya vida desafió las normas de su tiempo y que, por muchos historiadores, es considerada como la "Madre de la Patria".


El Contexto de las Mujeres en la Argentina Colonial

La vida de las mujeres en el Buenos Aires de finales del siglo XVIII estaba estrictamente delimitada por el conservadurismo del catolicismo de la Contrarreforma. Las mujeres eran vistas principalmente como esposas y madres, dedicadas al hogar y a la crianza de los hijos, sin acceso a derechos civiles, educación formal ni participación política. Sus destinos eran decididos por los padres o esposos y estaban sujetas a cumplir con un ideal de obediencia, castidad y sacrificio.

En ese entorno, Mariquita Sánchez de Thompson creció y se destacó como una excepción. Nacida en 1786 en una familia prestigiosa de Buenos Aires, Mariquita recibió una educación poco común para una mujer de la época. A pesar de no tener acceso a una educación formal, su padre le enseñó a leer y escribir, y se aseguró de que tuviera conocimientos en cultura general, música, idiomas y buenos modales. Esto permitió que Mariquita se formara como una mujer con una amplia visión del mundo y con la capacidad de desafiar los roles impuestos.


La Rebelión de Mariquita por Amor

En su juventud, Mariquita fue forzada a vivir en carne propia la opresión que sufrían las mujeres de su tiempo. A los 14 años, su padre la prometió en matrimonio a un hombre de 50 años, sin tener en cuenta sus sentimientos ni deseos. Sin embargo, Mariquita estaba enamorada de su primo Martín Jacobo Thompson, un joven marino de la Real Armada Española. En un acto de valentía, rechazó al pretendiente impuesto y luchó durante años, incluso enfrentándose a la justicia, para casarse con Thompson. Finalmente, el Virrey Sobremonte falló a su favor en un juicio histórico y se casó con Martín en 1805, sentando un precedente en la historia de los derechos de las mujeres en Argentina.


El Rol de Mariquita en la Independencia y su Famoso Salón

Mariquita es popularmente conocida por haber entonado el himno nacional argentino por primera vez en su salón, aunque la veracidad de este hecho es incierta. Sin embargo, lo que sí es innegable es que su salón fue un epicentro cultural y político donde se reunían las figuras más destacadas de la época. En un tiempo en el que las mujeres no tenían espacio en la vida pública, Mariquita abrió las puertas de su hogar a la intelectualidad, permitiendo que ideas revolucionarias florecieran en un ambiente de libertad y creatividad.

Su salón recibió a próceres y figuras influyentes como San Martín, Alvear, Sarmiento, Alberdi, Rosas, y muchos más, quienes discutían sobre la independencia, la construcción de un país y la modernización de la sociedad argentina. A través de estas tertulias, Mariquita jugó un papel fundamental en la difusión de ideas patrióticas y en la formación de una identidad nacional.


Una Vida de Luchas Personales y Compromiso Social

El matrimonio de Mariquita con Thompson fue corto y trágico. En 1816, Martín partió en una misión diplomática a Estados Unidos, pero comenzó a sufrir una enfermedad mental que eventualmente lo llevó a la muerte en circunstancias trágicas durante el viaje de regreso. Este dolor marcó profundamente a Mariquita, quien expresó: "En el año 1819, hice un pacto con el dolor, y este fiel compañero no me dejaba ni en sueños".

Años después, se casó con Jean Baptiste de Mendeville, un joven francés. Sin embargo, este segundo matrimonio fue infeliz y su fortuna se redujo considerablemente debido a los caprichos de su esposo. Pese a estas dificultades personales, Mariquita siguió comprometida con causas sociales, especialmente con la educación.


Mariquita y la Educación de las Mujeres

Mariquita Sánchez de Thompson fue una ferviente defensora de la educación como base del progreso social y cultural. Desde su juventud, se sintió profundamente incómoda con el limitado rol que la sociedad colonial asignaba a las mujeres, una situación que consideraba en gran parte resultado de la falta de acceso a la educación. Esta convicción la llevó a involucrarse en iniciativas que abogaban por la instrucción de las mujeres y de los sectores más vulnerables de la población.

Su participación en la Sociedad de Beneficencia, fundada en 1823, fue una de las formas en las que Mariquita pudo poner en práctica sus ideales. Esta organización, integrada por mujeres de la élite porteña, se encargaba de la administración de escuelas, hospitales y otras instituciones que atendían a mujeres y niños en situaciones de necesidad. Dentro de la Sociedad, Mariquita asumió un papel activo en la creación de escuelas para mujeres, y trabajó incansablemente en la formación de maestras, quienes en ese momento escaseaban en el país. Además, buscaba recursos para financiar estos proyectos, ya que era consciente de que una educación de calidad requería no solo de buenos docentes, sino también de espacios adecuados y materiales didácticos.

La colaboración de Mariquita con Domingo Faustino Sarmiento fue especialmente significativa. Sarmiento, reconocido como uno de los grandes promotores de la educación pública en Argentina, veía en Mariquita una aliada con la misma visión sobre la importancia de la educación como motor de cambio. Juntos, compartían la idea de que la educación debía ser laica, gratuita y accesible para todos, incluyendo a las mujeres, que hasta ese momento eran prácticamente excluidas de cualquier formación académica formal. La influencia de Mariquita en Sarmiento, y viceversa, fue clave en la configuración de un sistema educativo que, aunque incipiente, comenzaba a abrirse para todos los ciudadanos.

Mariquita no solo se limitaba a aportar ideas o recursos; en sus escritos y conversaciones con jóvenes intelectuales de la época, inculcaba la importancia de educar a las nuevas generaciones en valores de libertad, igualdad y progreso. Su casa, centro de reuniones y tertulias, también fue un espacio de difusión de estas ideas, permitiendo que figuras de la talla de Juan Bautista Alberdi y Esteban Echeverría intercambiaran y debatieran sobre el futuro de la nación.

Gracias a su visión y a su incansable labor, Mariquita Sánchez de Thompson contribuyó a sentar las bases de una Argentina más inclusiva, en la que la educación se reconocía cada vez más como un derecho fundamental y una herramienta transformadora. Su legado en este ámbito dejó una huella profunda en la historia educativa del país y en la consolidación de un sistema que, con el tiempo, buscaría garantizar oportunidades de aprendizaje para todos, independientemente de su género o condición social.


Su Relación con la Generación del 37 y el Exilio Político

La relación de Mariquita con Rosas fue compleja. A pesar de haber sido amigos en su infancia, Mariquita se distanció de él cuando su gobierno se tornó autoritario. Con el ascenso de la violencia y la persecución a opositores, Mariquita se exilió en Montevideo y Río de Janeiro. En estos años, su casa se convirtió en refugio y centro de inspiración para los jóvenes de la Generación del 37, quienes la veían como una mentora y musa. Estos intelectuales, entre los que se encontraban figuras como Juan Bautista Alberdi y Esteban Echeverría, encontraron en Mariquita una inspiración y un vínculo directo con la historia de la independencia.

Legado de una Mujer Vanguardista

Mariquita Sánchez de Thompson fue mucho más que una anfitriona de tertulias. Fue una mujer que se rebeló contra las limitaciones de su época, luchó por su libertad personal, abogó por la educación de las mujeres y se mantuvo firme en su defensa de los ideales patrióticos. Su vida y su obra sentaron las bases para el reconocimiento de la mujer en la sociedad argentina.

Alberdi, uno de sus protegidos, resumió su influencia al afirmar que "fue la personalidad más importante de la sociedad de Buenos Aires, sin la cual es imposible explicar el desarrollo de su cultura y buen gusto". Mariquita Sánchez de Thompson fue una verdadera pionera, cuya visión y valentía inspiraron a generaciones posteriores y siguen siendo un símbolo de lucha y libertad para Argentina.



 
 
 

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