Mujeres del silencio: maestras en Malvinas
- Roberto Arnaiz
- 23 jun 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 11 jul 2025
Entre 1901 y 1936, varias maestras argentinas fueron comisionadas por el Consejo Nacional de Educación para enseñar en las islas Malvinas. Aquellas mujeres, muchas veces solas, desafiaron el aislamiento, el clima adverso y la indiferencia británica con una convicción inquebrantable: sembrar la patria a través del idioma y la educación.
Una de las primeras fue Rosa Madariaga, nacida en La Plata y egresada de la Escuela Normal de Concepción del Uruguay, institución emblemática del proyecto sarmientino. En 1923, Rosa fue asignada a las islas con una biblioteca ambulante de 45 libros y una radio a batería con la que sintonizaba Radio Nacional, según consta en los registros del Museo del Maestro (CABA) y la obra de Beatriz Bosch, Educadores en el Confín: testigos del Sur (Fondo de Cultura, 1989).
Rosa vivía en una casa de chapa junto a la bahía, con una sola estufa a kerosén, y daba clases a nueve niños. Sus materias eran geografía, historia argentina, lectura y catecismo. Enseñaba con mapas impresos en Buenos Aires y láminas patrias que pegaba con engrudo sobre las paredes corroídas por el viento marino.
En una carta enviada a su hermana en 1924, Rosa escribió:
"A veces me pregunto si estos chicos sabrán lo que es el Himno Nacional. Yo lo canto igual, sola, aunque no me entiendan. Tengo fe en que la patria un día vendrá por ellos" (Archivo familiar Madariaga, citado por Bosch, 1989).
Estas cartas, conservadas parcialmente en el archivo privado de la familia Madariaga y referenciadas en entrevistas a descendientes recogidas por Bosch, constituyen un testimonio íntimo del compromiso y la soledad de aquellas maestras. Rosa y otras colegas, como María del Carmen Ávalos, Herminia Villanueva y Delia Ferreiro, actuaban como embajadoras culturales: enseñaban, curaban, traducían, organizaban actos patrios y enviaban informes al Ministerio de Educación desde aquel confín del mundo.
Estas mujeres del silencio no figuran en los manuales escolares, pero su legado quedó grabado en los informes de inspección, en las cartas familiares y en la memoria de quienes entendieron que enseñar era también un acto de soberanía.
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Fuentes específicas:
Archivo General de la Nación, Fondo Ministerio de Educación, legajos 1878–1880.
Archivo Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores, Correspondencia de zona austral (1880–1883).
Declaraciones del embajador José María Ruda ante Naciones Unidas, Asamblea General, 1965.
Federico Lorenz, Malvinas: Una guerra argentina, Edhasa, 2006.
María Sáenz Quesada, La Argentina: Historia del país y su gente, Sudamericana, 2010.
Consejo Nacional de Educación, Memorias anuales 1879–1883.
Dirección de Escuelas de la Nación, informes internos sobre territorios nacionales, 1881.
Beatriz Bosch, Educadores en el Confín: testigos del Sur, Fondo de Cultura, 1989.
Museo del Maestro (CABA), fondo documental 1920–1940.
Archivo familiar Madariaga, entrevistas orales recogidas por investigadores del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, UBA.




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